La carrera armamentista que se está dando en Latinoamérica parece una respuesta a la presencia de EE.UU. en bases militares colombianas. Al desenlace de la Segunda Guerra Mundial un sin fin de acontecimientos empezaron a suceder, entre ellos, una división ideológica y política entre oriente y occidente (URSS y EE.UU respectivamente), donde ambos empezaron a prepararse para una tercera guerra mundial, a un enfrentamiento directo, pero esto jamás sucedió, lo que si pasó fue una de las mayores carreras armamentistas que ha vivido la edad contemporánea y moderna, a lo que se le denominó Guerra Fría. En los últimos meses se han presentado conflictos políticos entre países Latinoamericanos, donde han tenido mayor protagonismo Colombia, Ecuador y Venezuela, en los que se habla de amenazas militares, nunca enfrentamientos directos, y la respuesta a esto siempre está en el aumento de la capacidad militar (carrera armamentista) de cada país (Colombia, Ecuador, Venezuela y Brasil hasta el momento). Entonces por qué no decimos que Latinoamérica está construyendo un nuevo estadio para una nueva Guerra Fría.
Álvaro Uribe ha sido firme en cuestiones de aumentar la capacidad militar del país, en una época en la que afronta un fuerte debate con nuestros países vecinos por los acuerdos realizados en cuestiones de compra por material bélico por países que conforman la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) con terceros Estados. Tenemos para la muestra un botón, a Venezuela y Brasil. Las multimillonarias compras de armas que hizo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al gobierno de Rusia y el convenio de transferencia tecnológica de Francia hacia Brasil. Y a esto le sumamos lo que hizo nuestro presidente Álvaro Uribe, hacer un acuerdo con EE.UU. para que ellos puedan tener presencia militar en 7 bases militares colombianas. Y no podemos dejar a un lado las declaraciones hechas varias veces por Hugo Chávez de militarizar la frontera para prevenir ataques y tener mayor seguridad.
Ahora bien, el presidente Uribe afirma que el objetivo de su gobierno es recuperar la seguridad doméstica, y no participar en la carrera armamentista hacia un juego sangriento de la guerra internacional, como piensa lo hacen otros países. Es además la actitud de Uribe una respuesta a todas las críticas que ha recibido por el acuerdo de cooperación militar con EE.UU. Entonces lo que se está viviendo desde el punto de vista del gobierno es sólo una actitud, y no más que eso, no hay porqué participar en una carrera armamentista ni en una tensión discursista que se evidencia cada 8 días por medio de los medios de comunicación de cada país.
Si es así entonces, porqué el presidente de Colombia, “bajo cuerda” se ha preparado militarmente en las costas colombianas para cualquier tipo de ataque, y por qué no mencionar los diferentes helicópteros Black Hawk que ha venido comprando últimamente. Otra cosa es que Uribe haya tapado este tipo de acontecimientos con artilugios retóricos que usa cada vez que hay una asamblea internacional, como en este caso las de Unasur. ¿Entonces a qué jugamos?
Existen tensiones discursistas, carreras armamentistas, amenazas entre países, críticas a las políticas internas de cada país, qué es esto si no es más que un genio esperando a que froten su lámpara para poder salir, parece una bomba esperando a que aprieten el botón para explotar.
Parece un juego de monopolio que en donde el que más tenga va a ganar, la meta de esta carrera puede parecer ser, tener el país lleno de armas y presencia militar, entonces porqué no decimos que estamos construyendo un nuevo estadio para un nueva Guerra Fría. Tenemos todos los elementos que la caracterizó años atrás y más aún me puedo atrever a decir que en Latinoamérica existe un pequeño oriente occidente, una lucha de, porqué no, izquierda y derecha; lo que esperamos es que esto no tenga un final desastroso, que por el juego de unos pocos, muchos salgan lastimados, y muchos menos que entre países hermanos como lo han sido siempre Ecuador, Venezuela y Colombia haya una guerra que desde un principio si no hubiera sido por las políticas guerristas que se han implementado en los últimos años se hubiera podido evitar.
viernes, 6 de noviembre de 2009
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