Durante lo que va del torneo apertura y lo que fue del finalización, en las diferentes plazas del fútbol colombiano, se han venido presentando enfrentamientos violentos entre las “barras bravas”. Los protagonistas del fin de semana pasado fueron “Los de Sur”, la barra brava del Atlético Nacional, y la policía del Quindío. Este enfrentamiento dejó 3 heridos y 15 detenidos y fue la gota que rebasó el vaso. Ante la situación la Dimayor tomó la drástica decisión de impedir el ingreso a los estadios de hinchas de los equipos visitante con camisetas, elementos, etc. alusivos al equipo.
La medida que se tomó por parte de la Dimayor puede llegar a ser insuficiente ya que, sin importar que los hinchas visitantes vayan sin ningún elemento alusivo a su equipo, la violencia puede seguir en los estadios. El problema aquí podría ser sicológico, de sentimientos, de poder, de venganza, y esto es lo que primero tiene que solucionarse, atacar el problema desde el fondo; y, mientras tanto tomar medidas para que esos bandidos no sigan yendo a los estadios, debería reservarse el derecho de admisión en las plazas del fútbol colombiano para que unos pocos no le amargue la fiesta a todos. Y no hay que dejar a un lado que la capacidad de la fuerza pública para controlar estos disturbios tiene que aumentar significativamente.
Aunque hayan tomado estas medidas represivas en contra de la violencia de los hinchas, a éstas se le tienen que sumar otro tipo de soluciones. Una de ellas serían cátedras lideradas por jóvenes universitarios, por ejemplo de responsabilidad social, que en últimas son quienes entienden el por qué del problema y son los mismos afectados. Ellos son quienes podrían empezar a darle fin a este conflicto del fútbol colombiano que ha durado años. El Fútbol tiene que vivirse en paz y debe ser un espacio en donde se pueda disfrutar un rato agradable con la familia sin ninguna preocupación de ninguna índole.
Si el problema se ha acabado en Europa, donde tuvieron comienzo las barras bravas, por qué en Colombia no se puede lograr esto. Sigamos el ejemplo de muchos otros países que han podido solucionar esto. Tenemos que hacerle un alto a la inmadurez de muchos hinchas que van al estadio no a ver el fútbol sino a buscar problema, hay que acabar con este pensamiento retrogrado y cavernícola, una barra brava no se denomina así por su violencia.
lunes, 31 de agosto de 2009
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