lunes, 31 de agosto de 2009

Medidas de la Dimayor en contra de la violencia

Durante lo que va del torneo apertura y lo que fue del finalización, en las diferentes plazas del fútbol colombiano, se han venido presentando enfrentamientos violentos entre las “barras bravas”. Los protagonistas del fin de semana pasado fueron “Los de Sur”, la barra brava del Atlético Nacional, y la policía del Quindío. Este enfrentamiento dejó 3 heridos y 15 detenidos y fue la gota que rebasó el vaso. Ante la situación la Dimayor tomó la drástica decisión de impedir el ingreso a los estadios de hinchas de los equipos visitante con camisetas, elementos, etc. alusivos al equipo.


La medida que se tomó por parte de la Dimayor puede llegar a ser insuficiente ya que, sin importar que los hinchas visitantes vayan sin ningún elemento alusivo a su equipo, la violencia puede seguir en los estadios. El problema aquí podría ser sicológico, de sentimientos, de poder, de venganza, y esto es lo que primero tiene que solucionarse, atacar el problema desde el fondo; y, mientras tanto tomar medidas para que esos bandidos no sigan yendo a los estadios, debería reservarse el derecho de admisión en las plazas del fútbol colombiano para que unos pocos no le amargue la fiesta a todos. Y no hay que dejar a un lado que la capacidad de la fuerza pública para controlar estos disturbios tiene que aumentar significativamente.


Aunque hayan tomado estas medidas represivas en contra de la violencia de los hinchas, a éstas se le tienen que sumar otro tipo de soluciones. Una de ellas serían cátedras lideradas por jóvenes universitarios, por ejemplo de responsabilidad social, que en últimas son quienes entienden el por qué del problema y son los mismos afectados. Ellos son quienes podrían empezar a darle fin a este conflicto del fútbol colombiano que ha durado años. El Fútbol tiene que vivirse en paz y debe ser un espacio en donde se pueda disfrutar un rato agradable con la familia sin ninguna preocupación de ninguna índole.


Si el problema se ha acabado en Europa, donde tuvieron comienzo las barras bravas, por qué en Colombia no se puede lograr esto. Sigamos el ejemplo de muchos otros países que han podido solucionar esto. Tenemos que hacerle un alto a la inmadurez de muchos hinchas que van al estadio no a ver el fútbol sino a buscar problema, hay que acabar con este pensamiento retrogrado y cavernícola, una barra brava no se denomina así por su violencia.

3 comentarios:

  1. Medidas de la Dimayor en contra de la violencia
    Durante lo que va del torneo apertura y lo que fue del finalización, en las diferentes plazas del fútbol colombiano, se han venido EVITA USAR LOS GERUNDIOS presentando enfrentamientos violentos entre las “barras bravas”. CAMBIA ESTO POR TIEMPOS …11 MESES O…. Los protagonistas del fin de semana pasado fueron “Los de Sur”, la barra brava del Atlético Nacional, y la policía del Quindío. Este enfrentamiento dejó 3 heridos y 15 detenidos y fue la gota que rebasó el vaso. Ante la situación la Dimayor tomó la drástica decisión de impedir el ingreso a los estadios de hinchas de los equipos visitante con camisetas, elementos, etc??????. alusivos al equipo.


    La medida que se tomó por parte de la Dimayor puede llegar a ser insuficiente ya que, sin importar que los hinchas visitantes vayan sin ningún elemento alusivo a su equipo, la violencia puede seguir en los estadios. NO SÉ QUÉ TAN ACTUALIZADA SEA ESTA COLUMNA SI LA MEDIDA YA SE ELIMINÓ. POR TANTO DEBES PARTIR DE LA MEDIDA QUE SEGURAMENTE NO PRODUJO RESULTADOS PARA DESARROLLAR LA COLUMNA El problema aquí podría ser sicológico, de sentimientos, de poder, de venganza, y esto es lo que primero tiene que solucionarse, atacar el problema desde el fondo; y, mientras tanto tomar medidas para que esos bandidos no sigan yendo a los estadios, OJO CON LA PUNTUACIÓN debería reservarse el derecho de admisión en las plazas del fútbol colombiano para que unos pocos no le amargue CONCORDANCIA DE NÚMERO la fiesta a todos. Y no hay que dejar a un lado que la capacidad de la fuerza pública para controlar estos disturbios tiene que aumentar significativamente.


    Aunque hayan tomado estas medidas represivas en contra de la violencia de los hinchas, a éstas se le tienen que sumar otro tipo de soluciones. Una de ellas serían cátedras lideradas por jóvenes universitarios, por ejemplo de responsabilidad social, que en últimas son quienes entienden el por qué del problema y son los mismos afectados. Ellos son quienes podrían empezar a darle fin a este conflicto del fútbol colombiano que ha durado años. El Fútbol tiene que vivirse en paz y debe ser un espacio en donde se pueda disfrutar un rato agradable con la familia sin ninguna preocupación de ninguna índole.


    Si el problema se ha acabado en Europa, donde tuvieron comienzo las barras bravas, por qué en Colombia no se puede lograr esto. Sigamos el ejemplo de muchos otros países que han podido solucionar esto. Tenemos que hacerle un alto a la inmadurez de muchos hinchas que van al estadio no a ver el fútbol sino a buscar problema, hay que acabar con este pensamiento retrogrado y cavernícola, una barra brava no se denomina así por su violencia.

    EN GENERAL FALTA ARGUMENTACIÓN. SI TU APUESTA ES PORQUE EL ORIGEN DE LA VIOLENCIA ES MÁS SICOLÓGICO QUE DE FALTAS DE CONTROL…LA COLUMNA DEBE IR ORIENTADA A VALIDAR ESTA TESIS Y NO DESVIARTE POR OTROS CAMINOS QUE DISTRAEN Y NO REFUERZAN TU HIPÓTESIS

    EN EL SIGUIENTE COMENTARIO TE ADJUNTO UNA COLUMNA DEL FIN DE SEMANA PARA QUE TE ORIENTES

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  2. Fernando Londoño
    ex-Ministro del Interior de Colombia
    CHÁVEZ NECESITA UNA GUERRA

    Si nunca vuelven las oportunidades perdidas, no tendrá Venezuela lágrimas para verter por las que perdió en estos años en los que Hugo Chávez despilfarró la mayor bonanza petrolera de su historia, y acaso la última para esta generación.

    Nunca ha sido tan pobre la nación hermana como ahora, cuando debió ser más rica. Cuando pudo convertirse en una potencia en los biocombustibles, para abrirle alternativas a una riqueza petrolera, inmensa pero que fatalmente se agotará; cuando pudo crear un polo de desarrollo industrial gigantesco, para penetrar en su provecho el
    cercano mercado de los Estados Unidos; cuando pudo ser el centro del desarrollo energético, tecnológico y ambiental de América Latina; cuando pudo situarse a la cabeza del enriquecimiento humano de este continente, Venezuela ha malgastado cuanto le dio la Providencia en todas las torpezas, los excesos y las corruptelas de este dictador de opereta.

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  3. Los viejos dictadores, con todas sus equivocaciones y violencias, eran cuando menos eficaces. Como para aplacar su conciencia y justificar su triste paso por la vida de los pueblos, dejaban puentes y caminos y puertos y canales. Pues ni eso le quedará a Venezuela cuando haga el balance de estos tiempos calamitosos.

    Chávez es un personaje extraño. Nació dotado de una mecánica verbal apenas comparable con la de Fidel Castro, con una cierta habilidad para mimetizarse entre el follaje de los resentimientos y los odios colectivos, de modo que parezca, a primera vista, el reparador de antiguas injusticias. Tiene la excelente memoria de los resentidos y el histrionismo de unos cuantos de los payasos que extrañas circunstancias hicieron poderosos. Talento medianísimo, ilustración inferior, inexistentes los frenos morales, ambición que lo desborda, carece también de cualquier rigor para la autocrítica. En suma, que es un sujeto de alta peligrosidad.

    Cualquiera podría suponer lo que ocurriera el día que vinieran a disposición de una persona así cuarenta mil millones de dólares por año. Giovanni Papini dedicó una de sus obras inmortales -El Libro de Gog- a una hipótesis semejante. Pero las extravagancias fabulosas de este rico sin fronteras, terminaban por ser inofensivas. Chávez es como Gog, pero en perverso y en torpe. El otro era ingenioso y en el
    fondo bonachón.

    La peligrosidad de Chávez no es hipotética. Ecuador la está pagando, pues que con el dinero del petróleo venezolano se instauró allá otra dictadura de pésimo pronóstico, la de Correa, cuyos costos a nadie escapan; está acabando con Bolivia, apoyando a Evo Morales, cuyo menor defecto es el de cocalero actuante y confeso; a Nicaragua le instaló por segunda vez un matón corrompido; demoró la transición en Cuba, mediante la transfusión de cinco mil millones de dólares por año, que los venezolanos pagan, adoloridos y pacientes; le ha tendido la mano a los 'pingüinos' argentinos, con la friolera de más de diez mil millones de dólares en bonos que el mercado mundial aborrece; y Perú y México tienen la amarga experiencia de haberse sentido al borde de
    sendos abismos chavistas.

    Pero ahora, más desesperado que nunca, vuelve a poner sus ojos en Colombia. Porque su situación interna es catastrófica. Cuando no hay comida en los mercados, cuando ya la oposición se sabe mayoría y el pueblo está dispuesto a batirse por Globovisión, sólo le queda un conflicto internacional. Que no será con los Estados Unidos, pero que
    sí puede ser con Colombia.

    A un sujeto como Chávez no le queda lejos nada. Hitler, al que se parece tanto, invadió Polonia y después se metió en Rusia. Chávez no tiene con qué invadirnos, pero se muere de ganas de ensayar sus aviones rusos y de precipitar la más infame e irracional de las guerras. Este Chávez, no es un valiente. Lo demostró cierto 4 de febrero. Pero sí es un loco, como lo demuestra todos los días. Y un loco megalómano, con plata en la chequera y juguetes letales, demasiado para lo que nos merecemos, nosotros y nuestros queridos hermanos venezolanos.

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